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jueves, 27 de noviembre de 2008

LAZOS NAVIDEÑOS

P1040612En el fondo el tiempo pasa y los que seguimos, pues seguimos. Descubrí hace tiempo que los vínculos entre las personas no son eternos, ni son dogma. Ni siquiera hay que esforzarse por mantener todos.

Cada año, parece mentira, cavilo acerca de estos mismos temas por la cercanía de la Navidad y todos los compromisos que conlleva, o más bien todos los tópicos que hay que cumplir. Que si amistad, que si familia, que si espíritu navideño y esas frases.

En realidad me encanta la Navidad, sobre todo porque hace frío y la ciudad está ambientada y especialmente preciosa. El resto de motivos van cayendo poco a poco, pero cayendo. Y no estoy cabreado con el mundo ni con la gente, ni siquiera guardo rencor a nadie. Hubo un tiempo en el que había cosas que importaban, sobre todo por el alto valor tradicional.

La Navidad no es más que una dilatada época del año que contiene días festivos y el cambio de año según el Calendario Juliano, calculado más o menos según el nacimiento de Jesucristo. Por eso, si apenas me alegro y me felicitan cuando cumplo años, no me alegro más porque Jeuscristo celebre sus póstumos aniversarios, aunque reconozco y comparto el amplísimo valor tradicional de esa noche. Desde luego, después de la lotería de Navidad, es el primer hito realmente navideño que nos ocupa cada año.

Bien, como iba diciendo, las reuniones familiares son inevitables. Me gustan, simplemente, sin volverme loco. Reunión anual, mucha comida, besos y saludos y cada vez menos regalos. Es lo que tiene deja r de ser un niño. Se habla en la mesa de muchas cosas, así que celebramos esa reunión sin apenas cantar villancicos ni acudir a la misa del Gallo. Tampoco bendecimos la mesa ni hacemos prolegómenos piadosos; está claro que lo importante en cada Nochebuena es el hecho de vernos todos los que quedamos y podemos coincidir, si más.

Todos los años, también, se hacen las cenas o almuerzos de empresa. Parece que se trata de una especie de "acto de unión" de los empleados por decisión de los empresarios. Una invitación para luego decir que som collonuts, que nos queremos mucho todos y esas cosas, incluso que no está mal limpiar el sable del jefe de vez en cuando. Pero cuando se pasan las borracheras todos somos otra vez igual de capullos. Nos pulsamos el reset que todos llevamos en el culo y a empezar de nuevo.

Cada año también nos hemos reunido algún grupo de amigos para actualizar vidas y relaciones. Como si fuese un checkpoint vital, una tradición que nada tiene que ver con, quizás, el motivo inicial por el que se creó. Y así es como aquella noche de una fecha que no recuerdo, cenamos los que teníamos que cenar y luego nos fumamos unos puritos. Así queda la tradición, aunque de los puros se haya pasado a las cachimbas. Desde entonces la voluntad tornó al compromiso y todo se volvió extraño. Aquella primera noche imperó la amistad, y en otras posteriores todo se adulteró. De ahí las disputas con los pronombres quiénes, dónde y cuándo.

Este año está ya todo escrito. Disfrutaré de la Navidad, porque me gusta. Quizás haya menos regalos por obvios motivos, pero el frío y la ciudad seguirán siendo una excelente pareja. Por lo demás, reservaré parte de lo que sentía y ya no puedo sentir para cuando realmente merezca la pena.

 

Feliz mes de diciembre.

 

miércoles, 23 de enero de 2008

NO SOMOS INMORTALES

"No somos inmortales". Eso es lo primero que se me viene a la cabeza cuando escucho tu voz al teléfono, temblorosa y entrecortada, mientras los nervios hacen palpitar tu corazón por la incertidumbre de la línea que divide la vida de la muerte. La vida de tu abuelo Paco se está apagando y quizás encuentre un lugar mejor en el que su única preocupación sea contemplar desde aquel lugar como crece su familia.
En el post anterior hice referencia a la vida. A su creación. Mientras unas se gestan, otras se terminan; mientras tanto, otras se desarrollan y se unen. Quizás otras se separan, pero prefiero la unión a la desunión. Ahora nosotros planeamos nuestro futuro juntos y nos vamos dando cuenta de qué significa todo lo que sentimos y hacemos. De ahí que ya hayamos escrito sobre esto:


"La noche del domingo cinco de agosto de este año ha quedado marcada en mi mente. Entre la arena y el mar, bajo un cielo cálido y sin sobresaltos. Toda la tranquilidad de las mejores noches de verano se desató entre los fuegos que crea el hombre y los que descarga la naturaleza. Ambas se fundieron al final del espectáculo, aunque no pude captar la fusión con la cámara. No fue fácil tomar estas fotografías. La inspiración, que en ese momento estaba a mi derecha, hizo que todo fuera fácil. Ella hace que todo sea fácil."


"No sabría entender una vida sin tener lo que, al menos, se necesita para ser feliz. A veces me asusto de asustarme, pues no es lo que nos corresponde si vamos a pasar por una vida en la que no hemos elegido nacer ni tenemos por qué elegir morir. Ya estamos predestinados; nada más nacer empiezas a morir. Quisiera pedirte a tí que hagas que tu vida sea agradable hasta el punto que tú puedas dominar. Ya sabes que te debo muchas cosas, pues aportas a mi alma la frescura que necesito. Una vez dijiste que si las lágrimas eran de tristeza, yo las secaría con mis manos. Siendo tú misma feliz, harás feliz a quien tengas a tu lado. Los momentos más oscuros de cada vida deben complementarse con la claridad de los momentos bellos recordados y con la luz de quien, en verdad, te esté iluminando.
Quisiera pedirnos a nosotros, hacer que nuestras vidas sean agradables hasta el final. Nos debemos una vida, pues nos aportamos lo que necesitamos en cada momento. Nos secaremos las lágrimas de tristeza y dejaremos fluir las de risa. Hacemos felices a los que nos rodean, pues ellos nos ven a nosotros felices. Los momentos oscuros no son ni serán tales; como mucho serán grises, pues siempre habrá algún tono claro que no permita a la necritud dominar nuestro corazón."


"Los primeros rayos de sol se filtran por la persiana entreabierta de mi habitación. Remolona, me estiro, abro los ojos y te encuentro junto a mí. Las miradas se cruzan en un "buenos días" y recuerdan silenciosas, que un día la tristeza las apagó. No existen secretos, sólo aquellos que juntos guardamos. Y largas horas de frases en el aire, de confidencias, de paseos, de deseos, de amistad, de llantos... Todo lo que consiguió unirnos. Las lágrimas ya no son de dolor, y si en algún momento llegaran a serlo, irían a perderse entre tus dedos, porque eres tú quien las seca, no el que las provoca. Ya no existe el miedo en nuestras vidas. Ni la temida soledad que tanto nos acompañó, la que un día nos acostumbró a su presencia. Ahora sé que estás ahí, siempre estuviste sin que lo supiera. Que no te voy a perder. Que eras tú, lo que sin buscarlo, deseaba encontrar. Que tu mirada me acompaña, que tus brazos recogen y protegen mi cuerpo. Sé que mis besos son para tí y los tuyos para mí. Sé que mi vida se apagará a tu lado y no me da miedo vivirla, es más, lo deseo."


Me apetecía reunir todo esto bajo un mismo título. La última frase la escribiste a finales de agosto, y ahora vuelvo a recordar lo que se me pasó por la cabeza cuando escuché tu voz. No somos inmortales.

lunes, 29 de octubre de 2007

LA SENDA

La búsqueda, en cada momento, está escrita entre las páginas de la mente que ya hemos leído. Las palabras que recurren al amor, al desamor, al odio o a la ilusión han ardido antes de ser pronunciadas; el humo mancha el techo de la habitación y las cenizas ensucian la mirada, dejando entrever las lágrimas que el laberinto de las contradicciones ha inventado.

Quizás el futuro abruma cuando los pasos siguen con suma cojera a un guía escorado al abismo, aquél que deja tras sí huellas vacías y perfumadas de halagos y opio. El tránsito se hace placentero y duro a la vez, con incertidumbre y peligro como constante compañía de armas. Seductor es el fuego del infierno, y demasiado fría la verdad cuando se aleja de lo imaginado. ¡Las puertas se intentan abrir tantas veces y tantas otras veces han sido bloquedas por la fuerza de la pesadumbre, por la persistencia del vacío que impera en la falta de razón ajena! Y así el rencor termina por abrir otras más peligrosas para acabar de una vez con la ilusión.

Los ojos esquivarán esas miradas que emanan tanto poder sobre el camino que aún queda por avanzar, y así la senda será el deseo de una felicidad creada y no pactada. Sólo quedan unos pasos para llegar a la fuente que siempre espera, que con agua fresca traspasa la garganta y disuelve las cenizas que sugerían a las pesadillas de la soledad en compañía. La sed está calmada al fín y las fuerzas que parecían podridas renacen entre suspiros y abrazos. A partir de las sonrisas renovadas, la luz difumina la sombra que antes fue el guía hacia ningún lugar. Ahora el momento se impone al lamento y cada visión lejana no es más que la siguiente pieza de la vida.

Así es la senda. Vivir para pensar, decidir y llegar; no morir en vida ni dejar que el aliento de la decadencia sea la bandera del camino.

lunes, 22 de octubre de 2007

ENTRE DOS TIERRAS (SEVILLA - GRANADA)

Llevábamos meses esperando este momento. Tantos comentarios, previsiones y emociones acumuladas por ver a uno de los grandes grupos españoles de la historia.
Salimos de Granada con la ilusión como sangre que circulaba por nuestras venas al ritmo de los latidos de la batería de los Héroes del Silencio. Allí en el estadio todo era ya espera hasta que los acordes de El Estanque apagaron las luces y encendieron los gritos. La magia del directo no es fácil de describir, puesto que aquí sólo se puede escribir lo que captan los sentidos y no los sentimientos.
En realidad yo apenas podía ver algo. La muchedumbre ascendía a más de setenta mil almas en un par de hectáreas de sonido, luz y humo. Grandes pantallas nos permitieron hacer una idea de lo que ocurría en el escenario durante la magistral actuación repleta de clásicos como La Carta, Con Nombre de Guerra, Mar Adentro, Maldito Duende, Entre Dos Tierras, La Herida o La Sirena Varada.
Era una pena que la ausencia en este caso fuese una laguna, que apenas pudimos cruzar con tan sólo algunas llamadas. Entre dos tierras estuvimos; desde Sevilla a Granada los Héroes del Silencio cantaron La Chispa Adecuada, acompañados de setenta mil voces desgastadas y desgarradas ya.
Las emociones contenidas ya sí que pudieron conmigo y las lágrimas cayeron hasta el suelo. Sentir la música en su estado más puro en una canción como ésta no es fanatismo ni idolatría, es una superposición de recuerdos perfumados por el tiempo que pasó y el mágico aura de las notas musicales. En ese instante estaba rodeado de decenas de miles de personas y sólo faltó una, que me acompañó en el momento más emocionante de toda la noche.
Después los instrumentos se apagaron y el cielo, como aquella vez, volvió a llenarse de chispas.
Puente del Alamillo (Sevilla)

miércoles, 3 de octubre de 2007

TRANQUILIDAD

Después de dedicar un tiempo a mirar hacia atrás y adentro, me toca hoy mirar hacia delante y afuera. La tranquilidad que reina ahora mismo en mi vida es algo que no tiene precio, es sencillamente una cuestión tan sencilla que no la cambiaba por otra sensación.
Cada día entro en la cama satisfecho, a lo largo de la jornada mis motivaciones aumentan con las horas; el sueño es reparador y recicla mis ilusiones. El horizonte es algo tangible, no sólo un supuesto futuro. Navegar por la vida, siempre cerca de la costa y con faros a la vista en cada cabo para no encallar es el resultado de hacer muchos exámenes de conciencia.
Así me siento. Arropado por mis amigos, por mis familias, por Rocío, por mi propia ciudad.
¿Hay algo que tenga más valor? Sólo deseo que si mi rumbo es acertado, la nave no tenga problemas para seguir avanzando.

Faro de Sacratif [Carchuna; costa de Granada]

lunes, 1 de octubre de 2007

RETROSPECTIVA (II) - LA HERIDA ABSURDA

Creí en tantas cosas, y confié en tantas personas que aún noto el frío del pensamiento más solitario. Construí yo mismo mi propia jaula, pero por suerte pude abrirla desde dentro.
Me han deseado tanta felicidad, que ahora no puedo comprender por qué en libertad merezco sus desprecios y despreciables ironías.
No me arrepiento de nada, absolutamente de nada; pero las horas que han volado no han servido para nada. La tristeza me hiere cuando pienso que la confianza se ha derramado en la arena, y que todo lo que unió ahora sólo es arena seca. Sin cemento.
¿Por qué ahora hay que dibujar sonrisas, en lugar de sonreir? Dibujadas quedan sobre un lienzo de rencor, pues la jaula quedó abierta. ¿Por qué hablar de felicidad, si borramos parte del pasado para aprender a odiar? Es horrible matar en vida, aborrecer lo que se amaba y dejarse arrastrar por moralejas de desconocidos tan fáciles de decir como de olvidar.
Y sigo feliz, como al principio. Mi felicidad ofensiva me impide sufrir, pues mientras la he mostrado, otros la han padecido; cada acto pasado que nunca me ha matado me ha hecho más fuerte.
No odio a nadie. Sólo espero para cada uno, lo que cada uno espere para mí.

domingo, 30 de septiembre de 2007

RETROSPECTIVA

No es malo mirar hacia atrás. Todo lo que hemos sido es lo que nos hacer ser lo que somos. Decisiones, aciertos, fracasos, risas, lágrimas, sueños y largas esperas. Aquello que queda atrás se debe quedar atrás en la realidad y delante en el pensamiento, pues repetir lo bueno y evitar lo malo es en parte fruto de la experiencia. Los que de vez en cuando no miran hacia atrás y olvidan, vuelven a caer. No hay que borrar sectores de la mente. Sólo colorearlos y subrayarlos, pues son las páginas de nuestra vida. El epílogo lo escribirán otros.

Y todo lo que ví en mi pasado me ha llevado al lugar exacto en el momento exacto, donde aparece la felicidad que ahora tiene varios nombres. Pero casi siempre pronuncio sólo uno de ellos.

domingo, 23 de septiembre de 2007

AQUÍ ESTÁS


No sabes a dónde vas, pero bien recuerdas dónde estabas.
Aún permanecías atada a las canciones de ayer,
pero ahora te has propuesto no perder más el tiempo.
¡Aquí vienes! ¡Aquí vienes de nuevo!

Aún buscas la respuesta,
creyendo que nunca encontrarás lo que estás buscando.
¡Oh, que el Señor te de fuerzas para seguir, porque
has caminado ya demasiado
por las solitarias calles de tus sueños!
Aquí vienes por tí misma,
andando por el único camino que has conocido.
Como una vagabunda,
creías que habías nacido para caminar sola.

Y eras un corazón que esperaba ser rescatado,
esperando el dulce abrigo del amor.
Creiste que así seguirías el resto de tus días...
porque entiendes lo que significa caminar
por las solitarias calles de tus sueños.


Basado en "Here I Go Again" de Whitesnake [1982 David Coverdale/ Bernie Marsden]

miércoles, 19 de septiembre de 2007

PI

Tanto he hablado de la amistad, tanto habla en general la gente de los valores que encierra ésta cuando todo lo demás falla, tanto se ensalza el vínculo humano desinteresado... tantas cosas que fundamentamos las personas para justificar que no andamos solos en esta vida, hacen que tarde o temprano nos tengamos que decidir por quiénes serán estos compañeros. Yo desde hace tiempo lo tengo muy claro. Pase lo que pase en mi vida sé que estarás de algún modo a mi lado. No nos une la sangre, pero nunca nos importó; considerar a alguien como una hermana por méritos propios y no por partida de nacimiento con apellidos comunes es algo que tiene un valor incalculable. 
Nunca olvidaré como te conocí. Fue en 1995, hace doce años. En aquel lugar en el que tantas personas pasaron ante mis ojos y quedaron alejados para siempre de mi mente por el pasivo olvido. Sin que nada fuese forzado, con gran desinterés y mucho cariño, hubo una voluntad que desde entonces sigue uniendo nuestras almas. Algunas conexiones nos unen, por encima quizás de la bóveda celeste, y nos han hecho coincidir en momentos muy precisos. Apareces tú o aparezco yo cuando más nos necesitamos, realmente como sendos ángeles de la guarda. En cualquier momento más bajo de lo normal, cuando las lágrimas están a punto de caer, aparece una frase que no las deja salir. Tras un mal momento, siempre hemos sabido apoyarnos. Si alguno necesitamos ayuda, no ha hecho ni falta pedirla; posiblemente se haya adelantado el otro ofreciéndola.
Para mí significas mucho más que 3,14.

lunes, 17 de septiembre de 2007

SEPTIEMBRE

Siempre ha sido un mes que me ha traído buenas sensaciones. El final del calor, reencuentro con amigos, deportes y aficiones que a veces se aparcan en verano.
Este año todo ha sido bien distinto, y el fin del verano se lleva recuerdos a mi mente que enriquecen mucho más mi vida. Muchas cosas han pasado; algunas expresadas ya en este mismo blog, otras apenas legibles entre líneas y otras que ni siquiera he mentado. Fines de semana de playa, alguna que otra decepción, las noches con Fran y contigo, la Alpujarra y muchas más cosas.


Si tuviese que elegir un momento, elijo aquél que compartimos en la arena, a principios de agosto, bajo las luces del cielo que saltaban desde el Tajo. No había luna, pero tampoco la necesitamos para nada. Creo que ya pasó la época de mitificar lo ajeno; es mejor valorar lo propio.


Por eso elijo esta imagen. Lo que tanto querías ver y al final tanto nos unió.



Te dedico el verano de 2007.

TORMENTA


A veces aparecen tormentas que de forma ajena nublan el cielo y pueden llegar a causar tristeza y depresión. La tormenta meteorológica, mientras no nos caiga en alta mar o no sea excesivamente tenaz, me gusta. Deja olores que traen recuerdos y refresca la tierra, que no deja de ser la base de nuestras raíces. También llama al recogimiento, a pasar tardes entre el calor de los muros de una casa junto a un fuego reconfortante.

En cambio la tormenta psicológica, la que siendo ajena como la otra, intenta derribar entes más sensitivos que materiales, sí que la considero despreciable.

Esta tormenta, en vez de agua y rayos, está compuesta por suposiciones infundadas, desconfianza absurda del presente y respecto a un pasado casi inventado, tergiversión de hechos, creencias erróneas acerca de otras personas, estúpidas ironías pseudoingeniosas carentes de sentido con alta apariencia intelectual y escaso fondo real, negación de bondades del pasado e invención de problemas y sospechas inexistentes. Por supuesto, en muchos otros casos, vertido al olvido y desprecios recurrentes, aplaudidos por esbirros y secuaces eventuales, tristemente crédulos y aduladores.

Hay más de una persona que conozco que funciona así contra el miedo; o mejor, contra nada. No sólo no entienden que todos podemos y debemos rehacer nuestras vidas, sino que encima aconsejan de modo contrario a sus aliados. Aunque lo afirmen con una sonrisa a veces dudosamente verdadera, no creen en la impermanencia de muchas realidades, que es cierto que en pocas ocasiones pueden ser realmente permanentes y eternas. Hay demasiadas personas que, cuya incoherencia no les permite verme feliz aunque luego aconsejen y hablen siempre de la felicidad, de la vida y sobre todo, de mirar el lado bueno de las cosas. Creo que puede ser ya demasiado tópico, pero para ver el lado bueno primero hay que creer en ello. Siempre aconsejan a los demás la opción A y luego ellos realizan la B que es más fácil y requiere menos esfuerzo y sinceridad propia.

Yo veo el lado bueno de las cosas, lo saben quienes me conocen. No aconsejo optimismo desde el pesimismo. Y, por desgracia, eso es lo que más les duele.

A falta de sinceridad, qué menos que un poco de coherencia. Sean felices por méritos propios, no por sorteo ajeno.

Y mientras tanto, en esta tormenta, tengo cobijo y un fuego que me reconforta. Es lo bueno que tiene el mal tiempo...

lunes, 10 de septiembre de 2007

VIVIR

No sabría entender una vida sin tener lo que, al menos, se necesita para ser feliz. A veces me asusto de asustarme, pues no es lo que nos corresponde si vamos a pasar por una vida en la que no hemos elegido nacer ni tenemos por qué elegir morir. Ya estamos predestinados; nada más nacer empiezas a morir.

Quisiera pedirte a tí que hagas que tu vida sea agradable hasta el punto que tú puedas dominar. Ya sabes que te debo muchas cosas, pues aportas a mi alma la frescura que necesito. Una vez dijiste que si las lágrimas eran de tristeza, yo las secaría con mis manos. Siendo tú misma feliz, harás feliz a quien tengas a tu lado. Los momentos más oscuros de cada vida deben complementarse con la claridad de los momentos bellos recordados y con la luz de quien, en verdad, te esté iluminando.

Quisiera pedirnos a nosotros, hacer que nuestras vidas sean agradables hasta el final. Nos debemos una vida, pues nos aportamos lo que necesitamos en cada momento. Nos secaremos las lágrimas de tristeza y dejaremos fluir las de risa. Hacemos felices a los que nos rodean, pues ellos nos ven a nosotros felices. Los momentos oscuros no son ni serán tales; como mucho serán grises, pues siempre habrá algún tono claro que no permita a la necritud dominar nuestro corazón.

A mi Ro.

lunes, 3 de septiembre de 2007

GRACIAS (I)

Poco a poco he ido entendiendo todo lo que decías. Aparte de la comprensión que compartimos desde hace tiempo, mucho antes de compartir más cosas, me hablabas de unas personas a las que consideras parte de tu propia vida. No complementarias a ella, ni siquiera seres queridos simplemente por pertenencia genealógica, sino que pertenecen a tí como si fueran parte indivisible de tu corazón. Si tu alma fuese un cuerpo, ellos serían muchas veces tus ojos, tus piernas, tus oídos o tus labios. Sé que muchas cosas has visto a través de ellos; que ellos mismos también te han ayudado a seguir caminando cuando alguna vez has pensado que no podías más; has entendido tantas cosas por sus palabras como también ellos han escuchado las tuyas para sonreir.

Si fuese tu alma un cuerpo, serías físicamente invencible.

Poco a poco he ido conociéndote, ya sabes. Desde hace algo menos de un año, siempre te ví como una amiga, como una buena amiga. Nada más ver tu fondo desde no hace más de un mes, empecé a navegar por tu alma y fui a conocerla un poco más. Y allí estaban todos.
Después ví sus caras, allí. Entre dos pueblos con olor a mar y junto a las montañas de roca. Creo que donde se una la tierra y el mar es más fácil soñar.

Gracias a todos, gracias a tí.


martes, 21 de agosto de 2007

LAS PUERTAS DE GRANADA

Aunque tan sólo queden unas pocas en pie, Granada fue tal fortaleza urbana que jalonábanla casi tres decenas de puertas. Sería excesivamente extenso describir en este momento cómo era entonces la ciudad y cómo estaban en ella implantadas. Sólo recordaré aquellos momentos en los que mi vida estaba dedicada a todas ellas y a los lienzos de muralla que las unía entre sí, formando distintos recintos que fueron creciendo con la caída de las arenas del tiempo.
Dediqué un año a la investigación del patrimonio militar medieval urbano de Granada, tanto al existente como al ya desaparecido. Ahí quedan horas de estudio, devorando libros viejos y jóvenes y conversando con arabistas, arqueólogos e historiadores. Días, de sol a sol, buscando todo aquello que pudiese aún existir, aunque sólo fuese a los ojos de algunos. En algunas calles transitadas a diario por miles de personas quedan visibles pedazos de historia ocultos por su propia ausencia escrita y hablada. Así los disfrutamos quienes los conocemos y así lo disfrutarán quienes se interesen por ellos.
Soy consciente que la arqueología urbana medieval, al no ser artísticamente atractiva, no es un plato apetitoso para el profano, y por ello entiendo las dificultades a la hora de publicar algo así.

Por ahora, ahí tengo a mi primer hijo, de 330 páginas de torres, murallas, puertas y nostalgia.
Me queda la alegría casi infinita de mostrar aquello con lo que tanto soñé a las personas que así lo desean.

Las Puertas de Granada, tantas en un libro y una sóla en mi corazón.

martes, 7 de agosto de 2007

LA CHISPA ADECUADA

Aquella noche me di cuenta de tantas cosas que es mejor que no las explique todas aquí. No es ningún problema, pero la intimidad no puede abrirse en una ventana de PC. Sólo parte de ella.

Hay muchas barreras que nos imponemos, que queremos ver cuando realmente no existen; y llega un momento en el que descubres que nunca han estado y que todo es mucho más fácil. Todo es muy fácil.
El tiempo va acumulando cosas, ya lo sabes. Todo eso que apenas observas pero que tampoco dejas aparte empieza a encajar poco a poco y algún puzzle emocional registra cada vez menos huecos. ¿Quién puso la última ficha? Pues no lo sabemos bien, pero sí cómo se puso.
Aquella noche los fuegos artificiales precedieron a la tormenta. Encontramos lo que no buscábamos, pero sí en lo que aún creíamos.

"Todo arde si le aplicas la chispa adecuada"

martes, 31 de julio de 2007

DECEPCIONES, AMIGOS Y GRUPOS DE AMIGOS

Las decepciones son algo tan normal en la vida que hay que verlas como parte de ella. En muchas ocasiones fijamos demasiadas expectativas en algo o alguien que al final, por la suerte que sea, no es tal y como pensábamos en un principio. Pero no hay que tomárselas como algo negativo, sino más bien como un fallo de predicción o algo así.
No somos máquinas perfectas e inequívocas, solemos tener un alto porcentaje de error en aquellas cosas que no se averiguan por pericias más empíricas. Lo más habitual del sentido de la decepción viene por los planteamientos de la vida y las circunstancias que a ella son afines en cada momento.
En el caso de las personas, es normal que siempre veamos o querramos mostrar la parte más afín a la otra persona. Esto es, nos conquista aquello que buscamos y encontramos. Luego ya, cada uno por su cuenta, es capaz de valorar si todo lo que nos hace sentir tan bien es lo que creíamos o sólo una maniobra de acercamiento; pero como ya se ha dicho, no es tan fácil de adivinar.
El fondo de cada persona, no ya en el mundo de los sentimientos, sino en el planteamiento que se pueda tener a la hora de mantener relaciones sociales más o menos íntimas, es más importante de lo que parece. Yo nunca he sido alguien que tenga un arraigo en un grupo de personas, y me he dado cuenta, con el tiempo, que es algo que puede llegar a ser un conflicto para muchos que basan la amistad en la conciencia de grupo. Soy bastante más intimista, me gustan más los bis a bis que las orgías en términos sociales.
Si hay algo que ya descubrí, no es más que el el ser humano es un animal eminentemente social y que su comportamiento difiere demasiado si se encuentra cómodo, incómodo, absorto o ausente según esté acompañado de más o menos personas y, obviamente, de cuáles se tratan.
La decepción que consta en este post como hilo, se refiere a esos cambios. ¿Por qué algunas personas son tan increíbles cuando a solas con ellas te fascinan y tan extrañas cuando en grupo se despersonalizan? Un amargo enigma que me aleja de las concepciones de ciertos grupos de amigos.
Como conclusión, sin más, llego a pensar que a las personas hay que amarlas por separado y comprenderlas en grupo. Prefiero cimentar una amistad con una sóla persona que compartir el afecto efímero de estos grupos.

jueves, 5 de julio de 2007

LUNA LLENA DE ARENA

Quizás pueden haber pasado diez años, quizás. Entonces todo era distinto y no eran almas unidas aunque sí paralelas. Él sabía que Ella existía; siempre la veía sonriente y guapa. Alguien común, pero lejana a Él por los avatares de la propia vida. Recuerda su pelo largo y oscuro, su peculiar sonrisa y el parentesco con una niña oscura y luminosa a la vez.

De Él Ella escuchó hablar muchas veces también. Pero no lo identificaba con nadie, sólo con una idea, con una sensación. Yo he hecho todo lo posible por acercar sus almas, porque algún día llegarán a fundirse, aunque sea, durante algunos momentos de sus vidas.

Y aunque hubiese muchas cosas en común y cercanas, Él sólo tiene un recuerdo de ella. No fui yo en ese caso el que busqué aquella suerte, no. Porque a veces perdemos cosas valiosas en el camino de la vida, y no demasiadas encontramos a aquéllas que desaparecieron. Esa vez Ella perdió una prenda preciosa en un lugar situado a medio camino entre su casa y la de Él. Y Él la encontró ¿casualidad? Tampoco creo en ella, no, pero insisto en que esta vez no hice nada por comunicar sus almas. La prenda estaba rasgada y sucia entre las ramas de un arbusto. Pero Él la vió y después escuchó la voz de Ella, desesperada y triste. Guardaba afecto a su prenda, no sé si por que fue un valioso regalo o por que la tuvo después de desearla durante un tiempo. Él la llamó y se la devolvió, mientras ellas le dio las gracias abrazando su preciosa prenda.

Un bonito y único recuerdo, Él no sabía nada más de ella. Tan sólo su nombre, sin hache.

Pero yo no podía dejar que dos almas tan ávidas permaneciesen eternamente separadas.

Y no hace demasiado tiempo coincidieron de nuevo, ¿por casualidad? No, no creo en ella. Tres veces tuvo que arroparlos el mar, y tres veces los observé y acaricié. Lo mejor de las almas ávidas es que en cuanto se reconocen como tales, hacen lo posible por ahondar entre ellas y conocerse más. Así se coincide en un camino que no elegimos como la vida, y se sigue el avance bien acompañado, y las penas son más pequeñas.

Y esa tercera vez, junto a un mar que venía de donde sale el sol, con las olas acompañandome a mí y la luna llena iluminándolos a ellos. La arena ya no se separó de ambos hasta el día siguiente. Desde entonces, yo no sé que pueden sentir ellos, pero sí que sé que me llevan sintiendo a mí desde hace muchos años.

Yo, sólo soy música. Y soy sentida, pero no puedo sentir. ¡Que ellos sientan por mí!


domingo, 21 de enero de 2007

A TOUT LES AMIS

A veces, muchas veces, me gusta reflexionar acerca de mi vida. No sólo de la mía, sino de todas las que me rodean y algo tienen que ver conmigo. La vida es, sin duda, un viaje cuyo destino todos conocemos y tenemos que asumir.
Cada compañero de viaje que nos encontramos goza de unos privilegios vitales en esta vida, y a algunos les he tenido una altísima estima. A otros aún se la mantengo, a otros empiezo a tenérsela y por supuesto, a algunos casi los he olvidado.
Olvidar o recordar a una persona no sólo depende de nosotros mismos. Algunas veces, por suerte, surgen esos llamados reencuentros en los que recuerdas que algunas personas significan para tí más de lo que piensas a lo largo de la cotidianidad de los días. Otras veces no llegan esos momentos y algunas personas caen en el olvido... por eso tenemos que cuidar aquellas amistades que notemos especiales.
No puede ser, como dijo mi buen amigo Pipo, que sólo nos acordemos de quiénes somos una o dos veces al año, para más inri en fechas señaladas. En esas fechas no hay que hacer esfuerzo alguno para recordar a nadie. Sabes que te vendrá, por inercia, a la mente. No sale de tu alma el esfuerzo por retomar un contacto.
No podemos dejar sólo a la casualidad que dos, tres o cuatro personas se reúnan de nuevo tras largos meses o años sin siquiera dirigirse una palabra o un abrazo. A veces es posible que el distanciamiento sea forzado por situaciones absolutamente ajenas, pero eso es algo que cada día veo más raro. Es cuestión de querer verse, de quererse y de preocuparse por esa persona.
Por eso, les doy las gracias a todos los que han sido mis amigos, a los que actualmente lo son y a los que algún día lo serán por hacer de mí parte de quien soy.